Tomad conciencia de las averraciones que estamos cometiendo con los pacientes.
LLegué a la edad de jubilación en el año 2006. Y, pese a mi resistencia al hecho, y la gran demora ara concertar visitas en mi especialidad (O.R.L.) de cerca de 4 meses, no conseguí prolongar mi trabajo activo en el SACYL ni un día más. Los motivos para desestimar la propuesta, que en todo caso favorecía al Servicio, al Hospital, a los pacientes y a mí mismo, se me escapa por insensata, sesgada y aviesa. No obstante, después de algún tiempo, he tenido necesidad de acompañar a un pariente a determinada consulta de especialidad. Aunque yo soy médico especialista en ejercicio, el primer día me tubieron esperando 2 horas después de la hora concertada, y el segundo, hora y media. La intervención cursó sin complicaciones y estubo ingresado 12 días. Sólo los dos primeros días le visitó el cirujano que le había intervenido. El resto del tiempo fue atendido por otro especialista diferente. Los Sábados y Domingos no le visitó nadie. Y a mí, que estoy en el ajo, me resultó complicado contactar con algún responsable para recabar información.
Durante mi ejercioc profesional, nunca he hecho esperar a un paciente más allá de 5 minutos. Nunca he dejado de ver a los pacientes que operé (incluídos sábados y domingos) y siempre he dado las máximas facilidades a los parientes para que se informaran del curso y la evolución de la enfermedad o de la intervención quirúrgica.
Creo que a pesar de la afluencia masiva de pacientes a los CDDT (Centros de diagnóstico y tratamiento), ocasionada con toda seguridad por la maniobra, ya muy manida, de cargarse de un plumazo, por motivos que todavía no entiendo (que alguien me lo explique), a los especialistas de Centros de Salud (antes Ambulatorios), los Servicios tienen suficientes médicos y recursos como para no tener una demora de cuatro meses para una consulta y del doble para una intervención quirúrgica. Es cuestión de organización, disciplina y trabajo. ¿Cuales apuntaría como fundamentales motivos para este orden de cosas?
a) La administración hace como que paga a los especialistas.
b) Los especialistas hacen como que trabajan.
c) Los Jefes de Servicio no organizan y no tienen un criterio práctico porque ellos son los primeros interesados en llevarse una pequeña porción de la "tajada" de las "peonadas".
d) Los adjuntos no aceptan las sugerencias de los Jefes porque, la mayoría de las veces, son inoportunas, estúpidas y nada prácticas. Cuando no están fundadas en unas intenciones espúrreas cuando hay hijos haciendo el MIR de por medio.
Con este orden de cosas, es poco fácil que el panorama se aclare y todas las soluciones pasan por implantar unas normas estrictas que tengan que acatar, por cachabas, todos los Jefes y, por ende, sus subordinados.
Cuando entré en el SACYL, en el año 2002, había una lista de espera de tres meses, para una consulta de nuestra especalidad. Cuando me marché, en Junio del 2006, había una semana de demora. Sólo me limité a seguir haciendo lo que comencé a hacer desde que entré como adjunto en el Servicio del O.R.L. del Dr. Olaizola, de grato recuerdo para mí, trabajar puntualmente y anteponer los intereses de los pacientes a los mios propios. ¿Será esta la panacea ante tanto desastre? Cuando quiero que alguien que pide mi ayuda haga lo que le sugiero, me limito a decirle: "No creas lo que yo te digo. Limítate a hacerlo y luego me comentas los resultados".
Algunos se merecían que, como aquel médico déspota y pasota con los pacientes, le entrase una grave enfermedad para tener que sufrir en sus carnes el trato que él dio a los demás. Pero esta es una estúpida manera de aprender. Tomad conciencia de las averraciones que estamos cometiendo con los pacientes. Un saludo para todos.